GABRIEL

Parisino de origen aunque por su venas corre sangre latina. Su cuerpo tiene ritmo y eso se nota nada más verlo; lo mismo te sorprende bailando salsa que dando un concierto de trompeta. Me confesó que aún no tiene claro su futuro: pensó ser agente secreto, tenisman, e incluso músico. Talento desde luego no le falta… Sé de buena tinta que, en los tiempos que corren, le gustaría ser juez.

 

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